Los medios de distracción masiva , al servicio de los
verdaderos poderes, nos ponen cosas delante de nuestros oídos y nuestros ojitos
para satisfacer nuestra curiosidad superficial de simios y para que así no
miremos a las verdaderas putadas que sí que condicionan nuestra vida.

En este sentido, he escuchado que, cuando un nuevo caso de
corrupción del PP va a ver la luz, solemos recibir, por ejemplo, noticias de
detenciones de titiriteros anarquistas, noticias con el propósito de distraer u
ocupar la atención que debiera recibir esa corrupción y sus aledaños.
Seguramente algo de esto hay, pero me permito apuntar algo más. La corrupción
contada por los medios de distracción puede ser también una tapadera al
servicio de las manipulaciones mediáticas a las que se entrega el poder de aquí
o de allá.
Si hablamos mucho de la corrupción -y lo hacemos-, estaremos
desentendiéndonos de algo tanto o más necesario, como es una crítica frontal de
la miseria de las políticas económicas y sociales que desde el poder se han
impulsado y se impulsan. Y así vemos que todavía son muchos los conciudadanos
se siguen pensando que aquí o allí, los que nos gobiernan no lo hacen tan mal,
de tal suerte que lo de las corruptelas o la misma corrupción, son pecadillos o
pecados tan lamentables como disculpables. Esta forma de razonar invita a estas
gentes a concluir, sin más, que las restantes fuerzas políticas serán igual de
corruptas que ellos y quizás mucho menos eficientes… Y a quedarse ahí.
Otro ejemplo. ¿Qué repercusión mediática ha tenido en el último año el tema presupuestario en relación a la deuda publica? Nos contaban en grande que había dinero como para rebajar impuestos... que es algo que siempre gusta escuchar. Y muchos tan contentos porque tenían 20 euros más en el bolsillo para gastar en navidades. Las cosas según sabemos ahora no iban por ahí.