viernes, 5 de febrero de 2010

La tierra es nuestra


Gracias a Arturo os proponemos este video.

4 comentarios:

Iñigo de La montañuela. dijo...

Quizá como consumidor/a ya tienes bastante con haber dado el paso de comer ecológico, que sale más caro, con pensar qué hacer con tanta cebolla (es que este año tenemos mucha y se empiezan a subir)… has aprendido a reconocer las etiquetas de agricultura ecológica y tienes una idea de en qué se diferencia de la agricultura “normal”. Pues bien, hoy me gustaría presentarte algunas ideas más para la sopa de los modelos agrarios.

Hace veinte años para muchos aprendices de hortelano nuestra cuestión clave en agricultura era ¿convencional o ecológica? Y algunas preguntas prácticas eran cómo hacer compost y abonar, cómo evitar los pulgones, de quién aprender… Después, cuando me esforzaba en vender puerros y comunicar lo que tenían de diferentes, un día conocí a un empresario de la alimentación guay que quería fabricar y exportar sopas de sobre con sello eco a partir de verduras desecadas producidas en la India y me fastidió que tanto lo suyo como lo mío se llamara igual.

En las asociaciones de consumidores eco de los 90 nos encontrábamos con una enorme oferta de productos con etiqueta ecológica producidos en lejanos países, por grandes empresas. Muchos pensábamos que de la calidad de una cebolla debería medirse incluyendo condiciones laborales, dimensión de la finca, relaciones económicas y de poder en todo el circuito, distancia –y gasoil- entre tierra y plato de cocido.
La etiqueta de agricultura ecológica da una garantía de “limpieza” (sin abonos ni pesticidas de síntesis) en la producción, y bienestar animal en la ganadería. Pero los conceptos agricultura ecológica, eco, bio, protegidos en nuestro caso por el Reglamento Europeo (CE) 834/2007, quedan limitados a lo que dice el propio texto, bastante exhaustivo acerca de los métodos de cultivo y productos utilizados; pero que no entra en las cuestiones sociales ni de modelo económico.

En el mundo de los pioneros de la agricultura ecológica encontrabas gente fascinante que ya hace décadas plantaban setos, defendían la venta directa local, la autogestión, las semillas y razas autóctonas… y ennoblecían el mundillo y el nombre de la “agricultura ecológica” yendo más allá de la normativa con mucho corazón. Iluminaron mis comienzos entre otros, Arantza Arrien, Javier Aldaya, los hermanos Cabodevilla, la cooperativa La Verde, de Villamartín…

Ahora, junto a mucha gente así hay empresas de todos los tamaños que cumplen el Reglamento, por ejemplo, grandes bodegas convencionales con su sección de vino eco, para no perder ese mercado, consiguen su etiqueta y vale.
Por otra parte millones de pequeños granjeros de todo el mundo, especialmente en países pobres, hacen una agricultura familiar casi o totalmente ecológica y venden en el mercado local, sin ningún inspector ni sello.

Cuando unos pocos científicos y agrónomos empezaron a divulgar la palabra AGROECOLOGÍA -que incluye lo socioeconómico además del ecosistema en la manera de valorar cómo se produce la comida- fue una puerta abierta para muchos. La agroecología iba a ser esa ciencia que “pondría mejor nota” a la comunidad guatemalteca que vende sus excedentes a granel en el mercado local que a la gran empresa europea de exportación de precocinados ecológicos con-todas-las-etiquetas y envoltorios.

Iñigo dijo...

(Sigue)Paralelamente, desde la gente más cercana a la tierra surgió hace casi dos décadas LA VIA CAMPESINA, coalición de 148 organizaciones campesinas de medianos y pequeños agricultores (como los “sindicatos” cercanos EHNE o COAG), de jornaleros, mujeres rurales y comunidades indígenas. Representa a unos 200 millones de campesinos. Popularizó el concepto de SOBERANÍA ALIMENTARIA como el derecho de los pueblos a definir sus políticas agropecuarias y de producir alimentos localmente, el derecho de las personas a decidir qué cultivamos y qué comemos.
No es lo mismo que seguridad alimentaria, un concepto mucho más institucional y paternalista a mi modo de ver.
La Vía Campesina defiende una agricultura familiar y sustentable orientada a los mercados locales. Apoya también la pesca artesanal y el pastoreo tradicional.
Queda así perfilada a escala mundial otra polaridad: AGRICULTURA CAMPESINA vs AGRONEGOCIOS o agrobusiness.
En un extremo está la agricultura tradicional local sostenible de pequeños que PRODUCEN COMIDA.

En el otro extremo los agronegocios que PRODUCEN DINERO. Llevan décadas simplificando los paisajes agrarios del mundo. En condiciones artificiales de mercado que arruinan a los campesinos y los empujan a las ciudades, han ido ocupando su lugar. Llenando las estanterías de los hiper de comida estandarizada o basura, contaminando, calentando el planeta con gases invernadero, robando legalmente tierras al bosque, transportando absurdamente millones de toneladas de piensos o comida de un extremo al otro del planeta. Se acercan al control global de la comida, desde las semillas a la distribución. Sus defensores dicen que es la única manera de alimentar al planeta. Sin embargo está demostrado que este modelo genera más hambre y produce mucha menos comida por unidad de energía invertida.

Son nuestro entorno y están en nuestras contradicciones cotidianas: Te tomas un pincho de tortilla y una caña o entras inocentemente en el hiper, coges una bandejita de pechugas de pollo, un embutido de cerdo, unas peras, una chapata… bien pueden ser animales criados a menos de cien leguas de tu casa pero con piensos a base de soja transgénica cultivada en tierras robadas a la selva en Sudamérica. Porque la cabaña ganadera europea come pienso de origen trasatlántico. Los campos europeos no pueden cebar a tanto ganado como comemos. Peras de una compañía exportadora chilena. En el caso del pan, el trigo puede venir de Ucrania si cuadra, pero si viene de Navarra o de Valladolid, los agronegocios están en la financiación, las grandes máquinas, los herbicidas y los abonos químicos.
En nuestras ciudades es difícil vivir sin apoyar esto.

Pero todavía la mayoría de la población mundial come sobre todo de comida campesina y local, aunque cada vez más alimentos pagan el peaje a las grandes agroempresas. Esta ola de robo legal, tanto de tierras, como de genes de semillas (biopiratería), derechos alimentarios, agua… también calienta el planeta y crece amparada por instituciones poderosas que dicen combatir la pobreza y promover el desarrollo.
Por eso, para muchos pequeños agricultores ecológicos de países ricos, sin olvidar el estiércol, el pulgón y el corral de las gallinas, la cuestión clave ha pasado a ser agricultura campesina o agronegocio?

Cada cual vive como puede, y cada agricultor se sitúa más o menos cerca de uno de esos dos extremos. Para nosotros, aun peleando con nuestras contradicciones, la AGRICULTURA CAMPESINA es el horizonte y la manera en que queremos caminar.
Besos Iñigo

para saber más:
www.viacampesina.org

Plural / Anitzak dijo...

NOTA: "La montañuela" es el productor que nos trae la verdura semanal al grupo de consumo.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=ykfp1WvVqAY
una gran pequeño reportaje documetal.