viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuento para hoy

¿De la rutina insípida de su oficina de burócrata quemado? ; ¿de los recortes de sueldo? ; ¿de las deprimentes y reiteradas noticias sobre la crisis? ; ¿de las colas en el supermercado?; ¿de los atascos en el metro? Estaba tan harto de todo que había tomado una decisión, una aspirina, una pistola de fogueo y un taxi.
Entrando con decisión en el banco, sacó su pistola y encañonó al vigilante de seguridad. Éste señaló despectivamente con la cabeza hacia la interminable cola de clientes que, a su izquierda, aguardaban con la mano en el bolsillo de la chaqueta y contestó:
—A la cola, como todo el mundo.

David Botija Ibañez