lunes, 4 de febrero de 2013

Gaurko ipuina

De corazón y científicamente, cada uno a su manera. A mamá la crisis la envió a casa con cincuenta años y para despistar a la depresión se entregó a la cocina. Ahora mide temperaturas y calcula nutrientes. Poco acostumbrada a ambigüedades, sustituyó pizcas por gramos y chorros por centilitros. Aprendió así a elaborar platos correctos pero sin alma. Papá, en cambio, es puro corazón; cada domingo explora maridajes imposibles y se saca de la manga sabores sorprendentes, mientras sueña con un golpe de suerte que devuelva a mamá al laboratorio y lo rescate a él de la rutina insípida de su oficina. 

 Nieves Torres