jueves, 23 de junio de 2016

Que no te vacilen con las torres.





Hoy ya sabemos de forma bastante clara que la radiación electromagnética afecta al sistema nervioso, inmunitario y endocrino.
Que generan una alteración del sistema endocrino por dos vías principales. Por un lado, la afectación del reloj biológico central, que altera las señales eferentes del reloj hacia hipotálamo y glándula pineal. A nivel hipotalámico, se puede alterar la producción rítmica de los factores u hormonas hipotalámicas que regulan a su vez la producción y secreción de las hormonas de la hipófisis, dando lugar a una alteración endocrina global. Por otro lado, la alteración de la producción rítmica de la melatonina pineal da lugar al mecanismo conocido como desincronización interna, con lo que el ritmo circadiano de las hormonas (incluyendo las hormonas hipotalámicas e hipofisarias anteriormente citadas) se altera también. En consecuencia, y dependiendo de la afectación producida por los Campos Electromagnéticos, se producirá un trastorno endocrino más o menos severo.




Los órganos más afectados son el cerebro y el corazón, que  funcionan con campos de  1 picoTesla y 50 picoTeslas, respectivamente, y pueden alterarse con relativa facilidad. Asimismo, los tejidos con una proliferación celular más elevada, como la médula ósea, son muy susceptibles al daño los campos electromagneticos. Pero existe una alteración sistémica global que afecta al sistema neuroinmunoendocrino, reduciendo la capacidad de defensa del organismo, aumentando la susceptibilidad a  patologías como la irritabilidad, cefaleas, trastornos del ciclo sueño/vigilia, insomnio y somnolencia diurna, alteraciones sensoriales, alteraciones del humor,  depresión); cardiovasculares (alteraciones del ritmo cardíaco, hipertensión arterial); reproductivos ( alteraciones del ciclo menstrual, infertilidad, disminución de la libido, abortos); tumorigenesis (principalmente leucemias y tumores cerebrales); dermatológicos (dermatitis y alergias); endocrinos (alteraciones cortisol, insulina, hormonas tiroideas), e inmunológicos (alteración del sistema de inmunovigilancia antiinfecciosa y antitumoral), entre otros trastornos. 


Pero como ves  estos síntomas no son solo típicos de la exposición a campos electromagnéticos, ya que  también  pueden causarlas otras muchas cosas.

Si tenemos en cuenta la conexión entre los distintos sistemas del organismo, lo que llamamos sistema psiconeuroinmunoendocrino, nos daremos cuenta que la alteración de uno de ellos afecta al resto de los sistemas, de ahí la gran variedad de síntomas que aparecen a consecuencia de la exposición no controlada a estos campos.Debemos de tener además en cuenta la variabilidad de la sensibilidad personal, aunque está probado que niños embarazadas y ancianos son las poblaciones más sensibles.

El efecto dañino de los campos electromagnéticos en este sentido no es fácil de probar de forma directa (causa-efecto) e inmediata , pero en el momento actual habría que anteponer el criterio de la duda razonable y evitar en lo posible la exposición sobre todo a la población de más riesgo. Con lo que ya sabemos es mejor prevenir .