viernes, 21 de diciembre de 2012

Cuento para hoy.

Un jardinero fue hasta su huerto y se dio cuenta de que sus árboles, arbustos y flores estaban mustios. El roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el pino. Hablando con el pino lo vio decaído porque no podía dar uvas como la vid y la vid se moría porque no podía florecer como la rosa. La rosa también lloraba porque no podía ser alta y fuerte como el roble.

También se encontró una planta, una fresa, floreciendo y más fresca que nunca. El jardinero la preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío? No lo sé. Quizás sea porque siempre creí que cuando me plantaste, querías fresas. Si hubieras querido un roble o una rosa, los habrías plantado. Y en aquel momento me dije: “Intentaré ser fresa de la mejor manera que pueda”.